Fuentes

El Angosto

Situada a 20 minutos del pueblo, dirección Orea, por un agradable camino rodeado de plantas que hacen muy agradable su recorrido. Se encuentra en una hondonada rodeada de pinos siendo un lugar que invita al descanso y a la contemplación. Si se observa con atención pueden verse ardillas, pájaros picapinos, ánades reales…

Preparada como merendero, es lugar de reunión de muchas familias para pasar juntos un rato agradable dando cuenta de las mejores chuletas, chorizos y morcillas de la tierra. Puede hacerse lumbre en los lugares preparados para ellos del 30 de septiembre al 30 de mayo. El resto del año es mejor llevar la comida preparada.

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La Carrasca

En el Carrascal, camino de Piqueras y a tres kilómetros del pueblo, se encuentra esta fuente rodeada de robles. Entre los mismos se encuentra un moderno monumento recordatorio de las reuniones de la Sexma bajo un “roble de Alcoroches”.
Desde la misma, si se presta un poco de atención, pueden verse grajos, cuervos, halcones, milanos, alondras y otros muchas aves propias de estos habitats de montaña.

Aunque no puede hacerse fuego, puede ser una delicia disfrutar de una buena merienda a la sombra de los robles.

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Martín Cobo

Siguiendo por el valle al que da entrada la ermita de Santa Ana, lugar elegido por los lugareños para pasear en días de frío por encontrarse al abrigo de los vientos del norte, y tras cruzar una pequeña explanada llena de endrinos, rosales silvestres y algún majuelo, llegamos a la fuente de Martín Cobo.

Aunque no da mucha agua, es suficiente para llenar los pilones para dar de beber al ganado que por allí pasta.

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La Canaleja

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Del Cura

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Lugares de Interés

La Torreta

Dejamos el pueblo dirección a la fuente de Angosto y, antes de llegar a la plaza de toros, nos encontramos con un desvío que nos lleva a Orea. Cogeremos esta pista por ser el camino más cómodo (se puede llegar siguiendo la pista del Angosto pero la cuesta es mayor). Acabado el primer repecho, en el prado de la izquierda tenemos la fuente del Pastor por si nos apetece beber un trago de agua. Seguiremos la pista hasta llegar al final de la cuesta. Nos encontramos en la puerta de la “desa” (dehesa). Si seguimos el camino llegaremos a Orea; a la derecha tenemos la caseta del retén de incendios y el camino que nos lleva al Tormo; a la izquierda la pista que, tras unos quince minutos de ascensión, nos lleva al pie de la torreta de vigilancia. El camino descendente de la izquierda nos dirige, cuesta abajo, a la fuente del Angosto.

Vale la pena subirse a la torreta después del esfuerzo realizado para llegar. Desde allí, y si el día está claro, veremos unos bonitos paisajes. Incluso, si tenemos suerte, podremos ver el castillo de Molina de Aragón.

Emprendemos el retorno por el mismo camino, pero al llegar a la puerta de la “desa” tomamos el camino de la derecha que nos baja a la fuente del Angosto. Durante el descenso, al final del verano, podemos entretenernos cogiendo alguna mora si el año ha sido propicio. Lo que no nos faltará es agua fresca de la fuente para refrescarnos.

El Tormo

Comparte con la subida a la torreta el recorrido hasta la puerta de la “desa”. Allí nos desviaremos a la derecha e iremos llaneando entre los pinos hasta llegar a una extensión de prado, sin pinos y con unos peñascos. Hemos llegado al Tormo. Aunque podríamos bajar al pueblo monte a través, es preferible para los que no conozcan la zona, que retrocedan por el camino de llegada y que bajen por la fuente del Angosto.

Naturaleza

Flora

Alcoroches es un municipio de la provincia de Guadalajara. Situado al sureste de la provincia, en el Señorío de Molina, en el centro de la Sexma de la Sierra, bajo el monte que los alcorochanos llaman “Picorzo”. En su ladera, orientado al mediodía se encuentra este pueblo típico de la sierra.

Tiene una flora propia de su altitud (1405 metros ) y de su clima en el que podemos apreciar tres zonas diferentes:

Zona de pinar: situada en los montes que le rodean hacia Alustante, Orea y Checa aunque también se crían en los límites con el pueblo de Piqueras. Fue hasta hace poco tiempo la principal fuente de ingresos para el ayuntamiento. En la actualidad es escaso su valor económico pero incalculable su valor ecológico. Predomina el pino albar y bajo sus copas crecen quejigos, melojos, helechos, estepas… En los pequeños prados que se intercalan crecen diferentes zarzas: rosales silvestres, majuelos, endrinos, arleras,  zarzamoras… En otoño, especialmente si el verano y otoño vienen húmedos,  se crían un número importante de setas y hongos. Los más buscados y apreciados por sus vecinos son los níscalos o mizcles, los boletus o del tronco gordo, las babosas… 

Zona de sabinar: Hacia el suroeste encontramos zonas en que predominan las sabinas, sabinas rastreras, enebros, aliagas, tomillo y en general bosque bajo. Acabado el Campillo, camino de Traid, aparece una pequeña zona de chaparros, leña muy valorada en la zona para la lumbre y la estufa por su alto poder calorífico.

Zona de robledal: debió ser importante hace años, pero que ha quedado reducido a la zona de la fuente de  la Carrasca y alrededores ya que la roturación del valle para poder sembrar cereal hizo que desapareciera. En primavera vale la pena perderse por cualquier paraje y apreciar la variedad de plantas florales de montaña que pueden verse y que son un gozo para los sentidos si se pasea sin prisa.

Fauna

La variedad faunística también es importante. Ha aumentado espectacularmente la presencia de los grandes mamíferos (ciervos, gamos, jabalíes) que encuentran reposo y escondite en sus bosques y comida en sus campos. Es muy fácil verlos por la noche, aunque sean un peligro para los coches, y con un poco de suerte en pleno día.

Conejos, liebres, zorros, perdices, codornices y palomas pueblan los terrenos de Alcoroches para disfrute de los cazadores locales.

La presencia de pequeñas  aves rapaces es frecuente, junto con algún águila. Paseando por el Campillo es frecuente ver luchas entre los córvidos y los milanos. Urracas, gorriones, tordos, jilgueros, pequeños pajarillos como piquituertos, herrerillos comunes y capuchinos, carboneros, pinzones, urracas, abubillas, cucos, zorribalbas, chotacabras, pájaras de agua y alguna que se nos olvida dan una alegría especial a sus campos. Especial mención  merece la presencia del buitre leonado surcando los cielos y que podía verse a muy poca distancia desde el observatorio de la Buitrera hasta que la enfermedad de las vacas locas imposibilitó seguir alimentándolos  con los animales que morían en el pueblo.

Entre los reptiles hay que destacar la presencia de lagartos, ardachos, lagartijas y víboras, animal éste último muy poco apreciado por los lugareños y al que sin duda harían desaparecer aunque no es frecuente la mordedura de la misma a ningún habitante.